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Egresaron 19 nuevos ingenieros del Instituto Balseiro

Los nuevos profesionales del Instituto Balseiro. Crédito Prensa Instituto Balseiro /Lucía JalilEl viernes por la tarde se recibieron los nuevos ingenieros mecánicos e ingenieros nucleares del Instituto Balseiro. El acto de colación se realizó con la participación de la comunidad académica, amigos, familiares y autoridades de distintas instituciones de ciencia y tecnología.

Fecha de publicación: 23/06/2017

Con emoción y orgullo, los nueve integrantes de la 38° promoción de Ingenieros Nucleares y los diez de la 13° promoción de Ingenieros Mecánicos recibieron sus diplomas en el acto de colación realizado en la tarde del viernes en el Salón de Actos del Instituto Balseiro. Los 19 nuevos profesionales completaron así su formación en este instituto dependiente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo).

La Mesa Académica estuvo presidida por el Licenciado Osvaldo Calzetta Larrieu, presidente de la CNEA; el Dr. Jorge Barón, vicerrector de la UNCUYO; el Dr. Carlos Balseiro, director del Instituto Balseiro (IB); el Dr. Mariano Cantero, vicedirector del Área Ingeniería; y el Dr. Daniel Domínguez, vicedirector del Área Ciencias.

Para ingresar al Instituto Balseiro, los hoy egresados realizaron materias de los primeros dos años de una carrera universitaria afín en otra institución. Luego de un examen escrito de física y matemática y una entrevista con un jurado de evaluadores, fueron seleccionados para recibir becas completas de CNEA y así poder dedicarse de forma exclusiva al estudio durante tres años de cursada en el campus del Balseiro, ubicado en el Centro Atómico Bariloche.

“Hoy es un día de fiesta. Para ustedes y sus familias (..) y para nosotros, docentes y personal de apoyo, para cada uno de los profesores y ayudantes, para cada secretaria y cada uno de los trabajadores del Instituto y del Centro Atómico que se sienten parte de un proyecto importante”, dijo Carlos Balseiro en su discurso dedicado a los nuevos ingenieros. Y agregó que se deja “al servicio de la sociedad a un grupo de nuevos profesionales preparados para trabajar por un país y un mundo mejor”.

Balseiro también destacó que este nuevo egreso es el premio al esfuerzo de toda una sociedad. “Es gracias a la educación pública que hoy dejan de ser estudiantes para ser protagonistas del desarrollo científico y tecnológico. Pero cuidado: no se vayan a creer que saben todo. No. Han elegido una profesión en la que hay que seguir aprendiendo cada día”, remarcó el científico. Y agregó que es fundamental que realicen sus trabajos con modestia respeto por quienes los acompañan y por quienes los precedieron, y por sobre todo por quienes trabajan a su lado en tareas de menor responsabilidad.

Asimismo, Balseiro destacó que en la formación en este instituto los estudiantes no sólo aprendieron los aspectos técnicos de la ingeniería. “Nos esforzamos para ayudarlos a desarrollar nuevas habilidades y a fortalecer valores, habilidades como la creatividad, el análisis o el pensamiento crítico, la capacidad de trabajar en equipo y valores como la cultura de trabajo, la honestidad intelectual y el respeto por el trabajo ajeno”, dijo. Y agregó: “Son estas habilidades y estos valores los que les permitirán desempeñarse profesionalmente y crecer como personas”. Por último, les deseó felicidades y suerte, ante aplausos de todo el público presente.

Los egresaron de ambas carreras son oriundos de seis provincias. Entre ellas, se cuentan: Tucumán (ciudades de San Miguel de Tucumán y Tafí Viejo); Buenos Aires (Avellaneda, La Plata, Mar del Plata, Pto. Belgrano, Quilmes y Tres Arroyos) y La Pampa (Gral. Pico). La lista se completa con Córdoba (Córdoba), Chubut (Comodoro Rivadavia) y Formosa (Formosa). También, hay representantes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y del exterior: de Camagüey, Cuba.

Durante el acto, que tuvo como maestro de ceremonia al Ingeniero Nuclear y docente Aníbal Blanco, la Fundación José Antonio Balseiro premió a los profesores destacados por su actuación docente y elegidos por sus alumnos. En esta ocasión los egresados de Ingeniería Nuclear eligieron a Ariel Márquez y María Arribere y los graduados de Ingeniería Mecánica eligieron a José Héctor González.

Durante los días previos e incluso este viernes por la mañana, los ahora flamantes ingenieros debieron defender sus proyectos integradores en temáticas originales vinculadas con la tecnología nuclear y otros campos de industrias afines. Luego de cada presentación, sus amigos y familiares los esperaban en la entrada del Pabellón Guido Beck para felicitarlos con mucha alegría.

Del grupo de los Ingenieros Nucleares, el quilmeño Juan Franco Canepa se recibió luego de presentar el diseño preliminar del núcleo de un reactor compacto; mientras que el porteño Roberto Fairhurst lo hizo tras presentar su proyecto sobre el cálculo neutrónico de haces y guías de neutrones del RA-10; y el comodorense Ramiro Freile luego de exponer una evaluación de sistemas de seguridad alternativos de reactores de investigación.

De la promoción de los Ingenieros Mecánicos, la bonaerense Anahí García (de Avellaneda) se recibió tras presentar su proyecto integrador sobre el diseño de un dispositivo para ensayos de “freeting por impacto”, mientras que el tresarroyense Bertel Laurlund lo hizo luego de presentar su trabajo de ensayo, modelado y control de prototipo de un vehículo aéreo híbrido y el cordobés Franco Piñan Basualdo tras exponer sobre el diseño conceptual de un “lanzador de señuelos”. La lista completa de los proyectos integradores de ambas promociones se puede leer en este link.

El IB fue creado en 1955 a través de un convenio firmado entre la CNEA y la UNCUYO. Ofrece becas completas financiadas por la CNEA para los alumnos de grado que ingresen en alguna de sus cuatro carreras de grado: Ingeniería Nuclear, Ingeniería Mecánica, Ingeniería en Telecomunicaciones y Licenciatura en Física. La ayuda económica garantiza a los alumnos la dedicación exclusiva a sus estudios en el entorno de investigación científica y desarrollo tecnológico del Centro Atómico Bariloche. Más información, en www.ib.edu.ar, Facebook.com/InstitutoBalseiro y @IBalseiro.

RECUADRO

LOS EGRESADOS, CON NOMBRES Y APELLIDOS

Los nuevos Ingenieros Mecánicos son: Edda Geraldine Andrade Rosales, Matías Antonio Baez, Federico Baravalle, Rene Civalero, Mauro Ariel Forlino, Germán Matías Hansen, Bertel Laurlund, Juan Francisco Pinelli Bernard, Franco Nicolás Piñan Basualdo y Anahí Denise Selva García.

Asimismo, los nuevos Ingenieros Nucleares son: Alan Luis Arsen, Octavio Fernando Bovati Davalos, Juan Franco Canepa, Roberto Enrique Fairhurst Agosta, Ramiro Oscar Freile, Sergio Nabil Gadur, Rubert Guillermo Martin Pardo, Leonardo Ezequiel Mendieta y Pablo Javier Octaviano.

Los hoy ingenieros realizaron sus estudios universitarios previos en 11 casas de estudio distintas. El Instituto Tecnológico de Buenos Aires, la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Nacional del Comahue, la Universidad Nacional de Córdoba y la Universidad Nacional de Cuyo son algunas de las mismas. El listado se completa con la Universidad Nacional de La Plata, la Universidad Nacional de Mar del Plata, la Universidad Tecnológica Nacional, la Universidad Nacional del Sur y la Universidad Nacional de Tucumán. Del exterior, se suma la Universidad de La Habana.

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Área de Comunicación Institucional

Instituto Balseiro

San Carlos de Bariloche, 23/06/2017

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La joven arqueóloga y antropóloga Trinidad Rico, que vive actualmente en los Estados Unidos, lidera una investigación en torno a la historia y al presente de la Isla Huemul. Hace tres inviernos ya que visita su ciudad natal, Bariloche, para recopilar información a través de relevamientos de distintos objetos, testimonios de personas y las ruinas arquitectónicas del fallido proyecto científico.

Fecha de publicación: 08/06/2017

A la vista de todos los habitantes y turistas que visitan Bariloche, al frente de Playa Bonita, en el lago Nahuel Huapi, está la Isla Huemul. Testigo favorito de un episodio clave en la historia de la ciencia y la física en Argentina, la isla parece inmutable. A fines de la década de 1940, un físico austríaco Ronald Richter lideró allí un proyecto que resultó en un fraude científico pero que al mismo tiempo desencadenó la creación del hoy llamado Instituto Balseiro. Ahora, una arquéologa y antropóloga nacida y criada en Bariloche, que trabaja en la actualidad en la Rutgers University de los Estados Unidos (EE.UU.), lidera un trabajo de rescate de su historia y su presente. Para dejar atrás el silencio, y escuchar y contar sus historias.

Trinidad Rico tiene 37 años. Cursó la escuela primaria y la secundaria en la escuela Woodville, en Bariloche. Apenas terminó el colegio, la Universidad de Cambridge le ofreció una beca para estudiar Arqueología en Inglaterra. Luego de graduarse allí, completó un Master en Conservación en la University College London y se recibió de Doctora en Antropología en la Stanford University, en los Estados Unidos, en ambos lugares gracias a becas de estudio completas. El trabajo de campo de su doctorado la llevó a vivir al otro extremo del planeta, en una isla de Sumatra, Indonesia, donde estudió el impacto cultural tras el tsunami de 2004.

En la actualidad, y luego de vivir cinco años en el medio oriente, en la ciudad de Doha, Qatar, Rico vive con su esposo arquitecto y su hijo de 4 años en Nueva Jersey, en los Estados Unidos. Allí es profesora asistente y directora de Preservación y Patrimonio Cultural del Departamento de Historia del Arte en la Rutgers University. Hija de un ingeniero que trabajó toda su vida en el Centro Atómico Bariloche, la joven decidió regresar a esta ciudad patagónica con el objetivo de aportar, desde su perspectiva científica, más conocimiento en torno a uno de los “tesoros” arqueológicos de la ciencia argentina: la isla Huemul.

-¿Podrías contar de qué se trata, en líneas generales, el proyecto que están realizando en la Isla Huemul?

-Nuestro proyecto de investigación tiene varios nombres según los fondos de investigación que conseguimos, que le dan un nombre particular a cada etapa de investigación específica. En esta etapa llamamos al proyecto “Patrimonio y Secreto: el proyecto atómico Huemul” y nos enfocamos en investigar la historia de Huemul desde nuevos ángulos, desde nuevas vistas disciplinarias. Esto implica pensar en nuevas escalas temporales, esto es, antes y después de Richter, nuevas escalas geográficas, teniendo en cuenta la Isla dentro del Parque Nacional, por ejemplo: y nuevas escalas políticas e institucionales: la explotación de energía y, en particular, las energías limpias en Argentina y en el mundo.

-¿Qué preguntas guían la investigación?

-Principalmente, en nuestra hipótesis consideramos las narrativas que fueron marginalizadas en la biografía de la Isla. Por ejemplo, una pregunta que nos guía es la relación entre Bariloche y la Isla durante y después del proyecto de Richter, que es algo que está poco explorado. Y lo escaso que hay está asociado a historias y representaciones de Bariloche que no se basan en estudios históricos críticos. La documentación de la Isla, por haber recibido el Proyecto Huemul, es muy parcial por el tema de la confidencialidad, por eso la investigamos desde una combinación de metodologías: la arqueológica contemporánea, la historia regional, las historias institucionales y la historia oral, entre otras.

-¿Cuándo comenzó el proyecto?

-Hacemos los trabajos de campo en temporadas invernales que coinciden con nuestras vacaciones en el hemisferio norte: en el 2015, empezamos un amplio relevamiento de caracterización histórica en el Parque Nacional Nahuel Huapi con la intención de relacionar Huemul con otros tipos de infraestructura. En la temporada del 2016, completamos un relevamiento detallado de las ruinas del Proyecto Huemul que incluyeron la documentación de los emprendimientos turísticos de los 90 y el estado de conservación de todas las estructuras. También durante 2016-2017 tuvimos una post-doctoranda en Londres haciendo un relevamiento histórico de fuentes en EE.UU, en el Reino Unido y en Alemania.

-¿En qué etapa está actualmente la investigación?

- Ahora, en el 2017, completamos el trabajo preliminar de fuentes históricas con la enorme ayuda del Archivo Histórico del Centro Atómico Bariloche y del Instituto Balseiro (CAB-IB) y otros recursos históricos en Bariloche. Por mi parte, actualmente estoy analizando la información que pude obtener este mes que pasé en Bariloche y proyectando la temporada de investigación del 2018. Eso significa asegurar fondos, consolidar el equipo, buscar un segundo post-doc y planificar la primera publicación del proyecto. Es muy posible que mi universidad me permita traer estudiantes el año que viene para que colaboren con la documentación de otras estructuras que se relacionan temporalmente con varios períodos activos en Huemul. En septiembre del 2016 presenté un paper de nuestro trabajo en un workshop en Copenhague y fue muy bien recibido. A raíz de eso estamos relacionados con un proyecto que se llama Nuclear Legacies basado en Suecia, y voy a seguir presentando trabajos ahí.

Rico junto con su co-equiper, Rodney Harrison. Créd. Prensa Instituto Balseiro.

Rico junto con su co-equiper, Rodney Harrison. Créd. Prensa Instituto Balseiro.

-¿Quiénes forman parte de tu equipo?

 

-Es un proyecto muy colaborativo en realidad. Por mi parte, manejo el proyecto desde el principio y lidero el equipo de relevamiento en la Isla. Mi colega Rodney Harrison, profesor e investigador del Institute of Archaeology, de University College London, del Reino Unido, se encarga de la investigación arqueológica contemporánea. El proyecto está asociado con un grupo de trabajo que formamos de a poco, que incluye, entre otros, historiadores de Bariloche, por ejemplo la Licenciada Angeles Picone, que está terminando un Doctorado en Historia en Emory University, en EE.UU.; e historiadores de Chile, como el Profesor Jorge Muñoz Sougarret de la Universidad de Los Lagos. La idea es seguir formando colaboraciones para resolver temas específicos según las disciplinas que puedan involucrarse. Por ejemplo, nos falta en el equipo un físico que sepa y quiera contribuir a un estudio de historias de instrumentación de la época.

-¿Por qué les interesó enfocarse en esta temática?

-Por un lado, a una escala local, la desaparición de Bariloche en la biografía de la Isla es problemática. Queremos llenar esos espacios no solamente para enriquecer la narrativa sino también como ejercicio metodológico que demuestra que mucho de lo que consideramos historia y/o patrimonio está muy enterrado e inaccesible. A una escala más amplia, hoy en día veo en mi campo de estudio de patrimonio que hay mucho interés en el legado científico como materia cultural y como experiencia. Esto ocurre incluso en casos de lo que algunos llamarían resultados negativos y el abandono de ciertas avenidas de investigación. Puedo citar como ejemplo el gran interés que hay hoy en día en la preservación de las ruinas de uno de los laboratorios de Nikola Tesla, Wardenclyffe Tower, destruido y abandonado durante gran parte del siglo XX. La valoración contemporánea de este sitio nos indica que el impacto de la innovación muchas veces no puede medirse en su presente. Sino que el mismo sigue dejando un legado importante que se puede valorar en otro contexto.

-¿Qué tipo de información estás recopilando a través de entrevistas con personas que viven en Bariloche?

-Esta es la parte más divertida. Hay entrevistas que hago afuera del CAB-IB sobre épocas y proyectos específicos de Bariloche, pero lo más interesante son las charlas que tuve con algunos científicos como Abe Kestelman, uno de los integrantes de la primera promoción de físicos del Instituto Balseiro, y Sergio Suárez, que trabaja en el grupo de Colisiones Atómicas del CAB. Ellos son la única forma que tengo de entender como los vestigios de Huemul se incorporaron a las actividades de investigación o vida cotidiana de este centro de investigación y formación académica.

-Debe ser muy interesante abordar la historia a través de ese tipo de entrevistas…

-Sí, entrevistar a expertos como Norma Badino, ex directora de la biblioteca del Instituto Balseiro, y al físico y escritor Arturo López Dávalos, ambos autores del libro biográfico de José Antonio Balseiro, es instrumental para saber cómo manejarme en las fuentes historicas y entender la relación entre los archivos y la historia del CAB-IB. Tuve muchas charlas y no voy a mencionarlas todas. Lo que si quiero agregar es que hay mucha memoria institucional y social en la comunidad del CAB-IB y aprendo algo nuevo en cada entrevista. Me sorprende, y al mismo tiempo no me sorprende, lo bien que nos entendemos a través de diferentes disciplinas y la predisposición de la gente a entender inmediatamente lo que estoy averiguando.

-¿Cuál es tu área de especialidad y en qué otros proyectos similares trabajaste?

-Es complicado porque me formé como arqueóloga, conservadora, y antropóloga. Me especializo en estudios críticos de patrimonio, que es una combinación de todas estas disciplinas metodológicamente y teóricamente hablando. No tengo un campo geográfico porque trabajo en lo que denominamos, en la historiografía de mi campo, como territorios post-coloniales. Mi trabajo de doctorado en Stanford fue sobre la reconstrucción cultural de una zona de Indonesia después del tsunami del 2004 y el rol del patrimonio en convertir una realidad geológica en cultura.

-Sos también referente en estudios de conservación en un contexto islámico. ¿Qué podés contar de tu período de investigación en Qatar?

-Un segundo proyecto, que desarrollé en Qatar durante los últimos 5 años, se enfocó en la forma en que el contexto Islámico le da autoridad a métodos de conservación del patrimonio en esa zona, algo que necesita la movilización de ideas científicas acorde al entorno religioso. Si bien mis trabajos son en lugares del mundo totalmente diferentes, como denominador común me interesa la interacción entre la cultura y el conocimiento científico en varios contextos; y el periodo histórico que coincide con este interés en muchos lugares del mundo es el principio de lo que se denomina hoy como el Antropoceno, que está marcado por la explotación de energía nuclear en los años 50 entre otros factores.

-Si hay personas de Bariloche que estén interesadas en brindarles información o tienen algún objeto histórico de la isla para mostrarles, ¿cómo te pueden contactar?

-Pueden escribir a mi correo electrónico  Esta dirección de correo electrónico está protegida contra robots de spam. Necesita activar JavaScript para poder verla .

-¿Te gustaría mencionar algo más?

-Sólo quisiera agradecer al director del Instituto Balseiro, el doctor Carlos Balseiro, al Área de Comunicación del IB y a todos los que me recibieron en el CAB-IB, en especial al equipo de la biblioteca Leo Falicov. Como crecí en el Centro Atómico, poder pasar tiempo en el CAB-IB y poder relacionarme con su gente es importante para mí a nivel personal tanto como profesional. Por último, quiero comentar que estamos armando una pequeña exhibición para montar en la biblioteca del Balseiro que demuestra cómo abarcamos este problema académico. Por supuesto, todos los que quieran participar en esta muestra con historias, comentarios o recursos quedan más que invitados a hacerlo.

Más información sobre la científica Trinidad Rico: http://arthistory.rutgers.edu/faculty-menu/full-time-faculty/492-trinidad-rico

*Nota: Trinidad Rico solicitó mencionar que su investigación se ha realizado con fondos de Texas A&M University at Qatar (2015 y 2016) y con un Global Challenges Research Fund del Arts and Humanities Research Council o AHRC del Reino Unido (2017).