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ENTREVISTA A MARÍA TERESA CAUSA, SOCIA HONORARIA DE LA ASOCIACIÓN FÍSICA ARGENTINA:

La física María Teresa Causa en el Centro Atómico Bariloche (Créd. LGO / Prensa IB).

"En el campo de la física, una tiene la sensación de que vuelve a su casa habiendo aprendido algo cada día"

La Doctora en Física María Teresa Causa fue nombrada recientemente Socia Honoraria de la Asociación Física Argentina (AFA). Investigadora Consulta de CNEA y Profesora Libre  del Instituto Balseiro, en esta entrevista cuenta detalles sobre su paso por este instituto del cual se graduó hace más de medio siglo.

Fecha de publicación: 11/02/2017

En diciembre de 1965, egresó del Instituto Balseiro junto con los demás integrantes de la 8º promoción de Licenciados en Física. María Teresa Causa, al igual que muchos otros colegas que viven en Bariloche, se dedicó a dar clases y a investigar durante toda su vida en el Balseiro y en el Centro Atómico Bariloche. Ya jubilada, recientemente fue distinguida por la Asociación Física Argentina con el nombramiento de “Socia Honoraria”, una noticia que fue presentada con orgullo durante uno de los coloquios de esta institución dependiente de la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Universidad Nacional de Cuyo.

Junto con otros docentes, María Teresa Causa fue una de las promotoras de la creación de espacios para recordar a los egresados de esta institución que fueron detenidos-desaparecidos o asesinados durante la dictadura militar ocurrida entre 1976 y 1983. Asimismo, en 2016, Causa formó parte de la comitiva que recibió a Estela de Carlotto, cuando la presidenta de Madres de Plaza de Mayo dio un coloquio en el Instituto por el Día de la Memoria(VER RECUADRO “Dos espacios para recordar”).

Nacida en Asunción, Paraguay, Causa se crió en Argentina: en Paraná, Entre Ríos. Allí se recibió de Profesora de Matemáticas y Física en el Instituto Nacional del Profesorado Secundario. En agosto de 1962, cuando tenía 23 años de edad, ingresó a estudiar en el Balseiro. A su marido, Fernando Kropff, que también es físico del CAB, lo conoció en Bariloche luego de hacer una estadía de investigación en Francia. Ambos militaban en organizaciones del peronismo de izquierda. “Teníamos una buena radio multibandas y nos juntábamos a escuchar los discursos de Allende”, detalla la científica. Tienen dos hijos: Laura, que es antropóloga y vive en Bariloche, y Emilio, que es neurocientífico y vive en Buenos Aires.

-¿Por qué eligió estudiar y trabajar en el campo de la física?

-Cuando egresé de la escuela secundaria me gustaban las ciencias exactas pero no tenía una facultad cerca y no contaba con medios económicos para estudiar en otra ciudad. Entonces ingresé al Instituto Nacional del Profesorado Secundario, en el que se dictaba el Profesorado de Matemáticas y Física. Empecé a estudiar allí y a la vez trabajaba, primero como maestra y luego como empleada del Poder Judicial. Cuando me enteré de la existencia de las becas de la CNEA me postulé. Afortunadamente fui admitida y viajé a Bariloche luego de terminar la carrera del profesorado, que duró cuatro años.

-¿Qué es lo que más le gusta de la física?

-Me gusta investigar. La actividad del investigador me gusta: tener todo el tiempo un problema entre manos e ir resolviéndolo y entendiéndolo casi siempre lentamente; y yendo para atrás y luego nuevamente para adelante. Uno tiene la sensación de que vuelve a su casa habiendo aprendido algo cada día. Me tocó trabajar en física pero tal vez hubiese encarado con gusto también alguna otra disciplina dentro del área. Me gusta el trabajo en grupo, las reuniones para analizar resultados, el momento de concretar un paper

-¿Cuánto tiempo estuvo trabajando en su tesis de Doctorado? ¿Hizo estadías en el exterior?

-Realicé mi tesis doctoral en el área de la Física del Sólido, en particular sobre las Propiedades Magnéticas de los Sólidos, en el laboratorio de Resonancias Magnéticas del Centro Atómico Bariloche. Demoré mucho tiempo porque mi  asesor científico, Antonio Misetich, fue desaparecido por la dictadura de Videla. Recién pude terminar la tesis en 1983 con la colaboración de Carlos Fainstein, quien tuvo un gran gesto de solidaridad conmigo. Anteriormente, entre 1968 y 1971, estuve en el Laboratorio de Sólidos del Profesor Guinier en Orsay en las cercanías de París.  Los años que pasé en París fueron también turbulentos. Hice otras estadías en laboratorios, sobre todo en España, que fueron estadías cortas.

DE IMANES Y ATRACCIONES

Causa ha realizado aportes muy significativos en el estudio de las propiedades magnéticas de una familia de óxidos cerámicos conocidos como manganitas, investigados en todo el mundo porque presentan valores altísimos de un fenómeno llamado “magnetorresistencia”. Cuatro de los papers científicos en los que es coautora son referentes en el tema y en conjunto llegan a casi 800 citas, lo que marca el impacto que ha tenido su labor en esta área.

La docente e investigadora, en el Laboratorio de Resonancias Magnéticas del CAB. Créd.: LGO/ Prensa IB.

-Usted trabajó toda su vida en el laboratorio de Resonancias Magnéticas del CAB, ¿podría contar en qué temas investigó?

-Primeramente investigué en daños por radiación, que es el tema en el que trabajé cuando hice mi estadía en París. Fundamentalmente, en centros magnéticos aislados producidos por la incidencia de neutrones sobre halogenuros alcalinos. En Bariloche, me encontré con Misetich que venía del Magnet Lab en Boston proponiéndonos varios temas interesantes en el área del Magnetismo que aquí no conocíamos todavía. Eran materiales que no se habían estudiado con resonancias y aquí lo empezamos a hacer. En este caso estudié compuestos magnéticamente concentrados considerados ideales para testear teorías. Más adelante incursioné en otro tipo de materiales, interesantes por sus aplicaciones, como por ejemplo los superconductores de alta temperatura o compuestos que presentan magnetorresistencia gigante.

-Para alguien que no está familiarizado, ¿podría contar con palabras más simples qué son las resonancias magnéticas y por qué se investiga en este campo?

-El público conoce la Resonancia Magnética Nuclear como una técnica de uso en medicina. Es la respuesta del medio acuoso, presente en los distintos órganos, a la aplicación simultánea de campos magnéticos y radiofrecuencia. En nuestro laboratorio trabajamos con la técnica de Resonancia Magnética Electrónica, mediante la cual buscamos la respuesta de materiales inorgánicos de interés para aplicaciones tecnológicas.

 

-¿Qué materias dio como docente en el IB y por cuánto tiempo?

-Hice bastante docencia ni bien recibida: fui Ayudante y Jefe de Trabajos Prácticos de varias materias, como Matemáticas, Mecánica, Sólidos, Cuántica, entre otras. En la época de la dictadura, que fue cuando nacieron mis hijos, dejé de dar clases. Me  integré a un grupo pequeño de colegas con los que organizamos la primera guardería infantil del CAB, y que fue una tarea que llevó varios años. Volví a la docencia mucho tiempo después y di clases en la Maestría de Física. Armé dos cursos y los di varios años seguidos: uno de Magnetismo básico y el otro de Resonancias Magnéticas.

-¿Cómo eran el Instituto y el CAB cuando usted era estudiante?

-Evolucionó siguiendo los vaivenes de la política argentina. Estoy inmensamente agradecida por la oportunidad que me dio la CNEA para venir aquí. Cuando llegué no tenía plata pero lo pasaba bien igual. Los 9,5 km de distancia hasta el centro eran muchos. No había autos y el transporte público era malísimo. Contábamos con algunos horarios de micros del CAB y con hacer dedo, así que no era sencillo. Eso hacía que nos esforzáramos por organizar actividades dentro del CAB. Algunos se dedicaron al coro, otros al teatro leído o a los deportes. En mi época, con trabajo voluntario mayormente, se transformó una de las canchas de tenis, de polvo de ladrillo a cemento. En 2015, nos encontramos todos los compañeros de promoción a 50 años de nuestro egreso. No los veía hace mucho y fue como encontrarse con la familia. Hemos compartido muchas cosas, muy profundas y a una edad que marca.

-¿Cómo ve ahora al CAB y su dimensión actual, mucho más grande que hace 50 años?

-Cambió muchísimo: está lleno de jóvenes. Es esperanzador. Como ya estoy jubilada conozco solamente a los estudiantes que llegan al laboratorio de Resonancias. Me gusta escucharlos y aprendo de ellos. Hemos tenido años muy buenos en cuanto al apoyo a nuestras actividades y se abren posibilidades que antes no teníamos. Mi laboratorio me gusta, me gusta cómo se trabaja, su tradición. Está lleno de nuevas ideas y me encanta sentarme a escuchar y aportar, cuando puedo, en los seminarios.

-¿Cuándo ingresó a la Asociación Física Argentina y cuáles han sido sus roles en esta asociación? Algo comentó en otra oportunidad sobre colegas que viajaron desde Chile luego del golpe de Estado al gobierno de Allende...

​-Tal vez ​ese episodio, en el que estuve involucrada por ser una de los responsables de la AFA-Bariloche, haya sido lo más notable que hice dentro de AFA. En septiembre de 1973, con Pinochet ya en el gobierno, se produjo la expulsión de un grupo grande de universitarios argentinos que trabajaban en la Universidad de Concepción en Chile.  Los mandaron hacia Bariloche en dos colectivos custodiados por carabineros hasta la frontera. Venían familias completas, niños pequeños, con todos sus bártulos. A nosotros nos hablaron de la sede de Buenos Aires de la AFA para que nos ocupáramos. También había otra gente que había sido contactada perteneciente a la Fundación Bariloche y del  Centro Regional Universitario Bariloche de la Universidad Nacional del Comahue (CRUB). Lo pintoresco es que hablábamos por radio, por una radioestación que está ubicada cerca de la Biblioteca del CAB. Íbamos ahí a hablar porque no había teléfonos disponibles y ahí se arreglaban los detalles. En realidad nadie tenía mucha idea de qué es lo que iba a pasar. La cuestión es que se organizó el operativo y llevamos abogados y médicos a la frontera. Era un camino sin asfaltar… No sin negociaciones se consiguió que pasaran. Luego hubo que alojarlos, y por suerte la gente respondió con  mucha solidaridad recibiéndolos en sus casas. Desde la AFA central nos aseguraban que llegaría un avión para transportarlos a Buenos Aires. Pero pasaban los días y el avión no llegaba. Hay que entender el estado de angustia del grupo de los refugiados. Finalmente llegó un avión de Austral. Ese momento fue muy exigente para mí y aprendí mucho. Conocí mucha gente ahí.

-Después de tantos años de socia, ¿qué significa para usted que la hayan nombrado socia honoraria de la AFA?

​-Es una alegría, sin dudas. Sé que muchos compañeros y amigos se movieron para conseguirlo. Fue muy lindo.

-En 2012 usted fue una de las impulsoras en el Balseiro de un acto de homenaje de los cuatro egresados detenidos-desaparecidos o asesinados durante la última dictadura. ¿Podría contar cómo surgió la idea y qué sintió cuando finalmente se llevó a cabo?

​-En realidad, no fue idea mía. Personalmente había propuesto hacer algo en 2005 ó 2006 y no lo conseguí.  Esto es algo que otra gente estuvo organizando desde la Asociación de Ex Alumnos del IB con Damián Zanette y desde el IB con Alex Fainstein. Se constituyó una pequeña comisión organizadora entre los que recuerdo  sobre todo a Majo Sánchez y también a Javier Luzuriaga, Gerardo Aldazábal y Armando Aligia. A mí me llamaron porque era quien conocía más a la gente desaparecida, así que colaboré en todos los aspectos organizativos y armé el blog (http://homenajeib.blogspot.com.ar/). La idea de hacer este acto homenaje había sido planteada por ex alumnos en el acto por los 50 años del instituto en 2005.  Aquí aún no se había hablado del tema. Ahora ya está instalado y es un gran logro que se escuchen sus nombres y la gente sepa lo que les pasó y que podría volver a pasar. También se consiguió que una vez al año se dedique un coloquio a los Derechos Humanos y tenemos una bandera para llevar y hacernos presente en las marchas.

-En 2015, se plantaron cuatro arrayanes para recordar a las víctimas de la última dictadura. Y en 2016, Estela de Carlotto fue la expositora del coloquio por el Día de la Memoria. ¿Por qué es tan importante no olvidar?

​-Cuando se plantaron los arbolitos pudieron venir familiares de los desaparecidos que en 2012 no conocíamos, y en esta ocasión ya sabíamos de su existencia y de sus luchas. Así que fue una experiencia importante. Con respecto al coloquio por el Día de la Memoria, la intención es que la comunidad del Instituto Balseiro dedique un día al año a pensar en la dictadura y en sus consecuencias. Y para que todos pensemos en “nunca más”, hay que lucha​r por eso.

RECUADRO

DOS ESPACIOS PARA RECORDAR

En 2012, se instaló en el Pabellón Guido Beck del Instituto Balseiro una placa con los nombres de los cuatro ex alumnos que fueron detenidos-desaparecidos o asesinados durante la última dictadura militar. En la misma figuran sus nombres: Antonio Manuel Gentile, Susana Flora Grinberg, Eduardo Alfredo Pasquini y Manuel Mario Tarchitzky. María Teresa Causa fue una de las promotoras de la creación de este espacio.

En 2015, durante las actividades para celebrar el 60º aniversario del Instituto Balseiro, se creó un nuevo espacio para generar memoria: se plantaron cuatro pequeños arrayanes.  En cada árbol se instaló un placa recordatoria, en presencia de las autoridades del Instituto además de colegas y familiares. María Teresa Causa, que dio un discurso durante ese acto, escribió también una crónica en su blog: homenajeib.blogspot.com.ar.

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Área de Comunicación Institucional

Instituto Balseiro

San Carlos de Bariloche, 21/02/2017

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