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Informe especial: El Poder de lo Nuclear

El núcleo del reactor de investigación RA-6 (Crédito: Laura García Oviedo -Área de Comunicación IB).

Una nutrida historia de descubrimientos y postulados científicos, iniciados en la antigua Grecia y repartidos a lo largo de los siglos posteriores, han permitido comprender la constitución y características del átomo y su núcleo. En el siglo XXI, las aplicaciones pacíficas de la tecnología nuclear son muchas pero no todas son conocidas ampliamente. En este informe, docentes del Instituto Balseiro brindan detalles sobre la energía nuclear, sus aplicaciones en Argentina y quiénes trabajan en este campo.

Fecha de publicación: 21/09/2106

Por: Cecilia Garro Scalvini - Becaria Instituto Balseiro (CNEA-UNCUYO)*

Esa forma de energía es la que se libera cuando se producen ciertos procesos en los que participan los protones y neutrones que forman el núcleo atómico. Existen dos tipos de procesos o reacciones nucleares donde se produce energía nuclear. Uno de ellos es la fusión nuclear, que ocurre cuando se unen dos núcleos atómicos livianos y crean uno más pesado. El otro es la fisión nuclear, cuandp un núcleo pesado, generalmente de uranio, se divide al ser bombardeado con neutrones. En ambos casos, la diferencia de masas entre las situaciones inicial y final de esos procesos aparece en forma de energía, según la famosa ecuación de Einstein.

Existen en el mundo proyectos internacionales que buscan –sin éxito aún– controlar la fusión. No sucede lo mismo con la fisión que, desde hace décadas, no escapa al control del ser humano. En ese contexto, Argentina es uno de los referentes en el campo de las aplicaciones pacíficas de la energía nuclear a través de la fisión nuclear. Algunas de ellas son la generación de energía eléctrica, y la producción y utilización de radioisótopos para usos medicinales, industriales y agropecuarios.

Un abanico de aplicaciones

Para dar lugar a las distintas aplicaciones, existen básicamente dos tipos de reactores nucleares: los de potencia, que se usan para generar electricidad, y los de investigación, que se utilizan para trabajar en diversas líneas de experimentación e incluso para producir radioisótopos. Hay una gran variedad de modelos e incluso generaciones de reactores que se van modernizando, pero esa distinción sigue aún vigente.

La producción de energía eléctrica (nucleoelectricidad) es una de las aplicaciones más importantes de la tecnología nuclear. “Se trata de una energía limpia, que no produce gases de efecto invernadero. En el mundo significa aproximadamente el 18 % de la producción total. En nuestro país llegará al 10 % en 2018”, revela Carlos Gho, doctor en Ingeniería Nuclear por la Universidad de Grenoble, Francia, y también director de la carrera de Especialización en Aplicaciones de la Tecnología Nuclear (Ceaten) del Instituto Balseiro, dependiente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO).

“Los radioisótopos, que son isótopos radiactivos producidos en los reactores nucleares experimentales, son utilizados, entre otras aplicaciones, para diagnosticar y curar enfermedades diversas. Incluso se utilizan como paliativo del dolor”, detalla Gho, quien también se desempeña como gerente del Área de Energía Nuclear de la CNEA, institución creada el 31 de mayo de 1950 con la misión de desarrollar y controlar la energía nuclear con fines pacíficos en la República Argentina. El docente cuenta que los radioisótopos se usan para estudios biológicos, para esterilizar instrumental médico o implantes metálicos y óseos, y hasta para combatir plagas que afectan al sector agropecuario. “La irradiación de alimentos para evitar contaminantes biológicos y prolongar su disponibilidad es una aplicación de alto impacto comercial”, agrega.

Gho señala que la tecnología nuclear también se utiliza en hidrología, para determinar cauces subterráneos y hasta en el sector industrial a través de gammagrafías, que son una especie de radiografías realizadas con las radiaciones de radioisótopos para evaluar la calidad de componentes y soldaduras metálicas. El profesional destaca que la Argentina es uno de los pocos países en el mundo que domina el ciclo del combustible nuclear.

Los profesionales de la tecnología nuclear

Los ingenieros nucleares son los encargados de diseñar y supervisar los reactores que posibilitan el abanico de aplicaciones tecnológicas de la energía nuclear. Además, son quienes diseñan, mediante la investigación conjunta con otras disciplinas, nuevas aplicaciones de la energía nuclear o mejoran las ya existentes a través de los reactores de investigación.

“Un ingeniero nuclear puede participar en investigación, diseño y operación o manejo de instalaciones”, señala Edmundo Lopasso, doctor en Ciencias de la Ingeniería y vicedirector del Instituto Balseiro por el Área de Ingeniería. El experto cuenta que allí se forman profesionales de grado y posgrado en Ingeniería Nuclear desde los 70, y que incluso hay un reactor escuela, el RA-6. “Tenemos un cuerpo docente activo en Investigación y Desarrollo que busca formar los mejores profesionales y con un buen componente de conocimientos de base que les permita adaptarse a los constantes cambios en las tecnologías”, agrega.

Lopasso recuerda que desde su creación en 1955, el Instituto forma además licenciados y doctores en Física, profesionales que tienen en la física nuclear y las consecuentes aplicaciones de la tecnología nuclear una de sus salidas laborales. De hecho, la creación del Instituto Balseiro, fundado por la CNEA y la UNCUYO en 1955, tuvo su origen en la necesidad de formar profesionales en el campo nuclear. Además de ingenieros y físicos, en este Instituto se gradúan profesionales de la Ceaten, que es una carrera de posgrado dictada junto con la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (FIUBA) desde hace 20 años.

Tanto Gho como Lopasso coinciden en que, en un mundo donde la tecnología y la ciencia cambian prácticamente a diario, es fundamental que los profesionales que se dedican a este campo tengan una sólida formación en las ciencias que son la base para la ingeniería. Y que los estudiantes “aprendan a aprender”, para siempre mantener una vocación de formación permanente y así contribuir a las modificaciones e innovaciones en sintonía con el entorno cambiante del mundo.

Es que en un panorama mundial de crecientes problemáticas, la tecnología nuclear ofrece soluciones eficientes. ¿Habrá nuevas aplicaciones de la tecnología nuclear que ayuden a la humanidad en el futuro? Habrá que esperar para ver. Mientras tanto, el presente no deja de sorprender.

 


*Este informe especial fue producido en el marco de un programa de divulgación científica de la UNCUYO. Fue publicado originalmente en este link.

 

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Área de Comunicación del Instituto Balseiro

San Carlos de Bariloche, 21/09/2016

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