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Entrevista al docente Mariano Cantero- Premio AMCA 2014: “La investigación básica orientada a aplicaciones concretas es fundamental”

Cantero recibió el Premio AMCA para jóvenes científicos (Créd. Prensa IB).

Desde que se recibió de Ingeniero Nuclear en el Balseiro, en el año 2000, Mariano Cantero ha realizado una extensa carrera en el campo de la simulación computacional. Recientemente, recibió el “Premio AMCA para jóvenes científicos” 2014 a nivel nacional. En esta nota, el docente del Instituto Balseiro cuenta de qué se trata este campo interdisciplinario en el que trabajan ingenieros, matemáticos y físicos a la par, y también explica en qué consiste su especialidad: la fluidodinámica y la simulación computacional de fenómenos vinculados con diversas fuentes de energía.

Fecha de publicación: 21/11/2014

Durante el “XXI Congreso sobre Métodos Numéricos y sus aplicaciones”, que se realizó en Bariloche a fines de septiembre, Mariano Cantero recibió el Premio “Premio AMCA para jóvenes científicos”, otorgado por la Asociación Argentina de Mecánica Computacional (AMCA). Esa asociación premia a profesionales de Argentina que se hayan destacado por sus trabajos en ese campo que está revolucionando la vida humana. En esta entrevista, el joven Ingeniero Nuclear y docente del Instituto Balseiro, que regresó a vivir a Argentina luego de estudiar y trabajar 10 años en los Estados Unidos, cuenta qué es la mecánica computacional, para qué usa y por qué le apasiona investigar y enseñar en el campo de la ingeniería.

Cantero realizó una Maestría y un Doctorado en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, Illinois, Estados Unidos, y en la actualidad es investigador independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), en el Departamento de Mecánica Computacional en el Centro Atómico Bariloche de la CNEA. Además de dar clases en el Balseiro, dependiente de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), dirige a varios estudiantes de grado y posgrado.

“Me gusta trabajar en mecánica computacional porque combina dos aspectos que me despertaron mucho interés mientras era estudiante en el Instituto Balseiro, y lo hacen aún hoy en día. Un aspecto es la fluidodinámica o mecánica de fluidos, ya que todo lo que tenga que ver con movimiento de fluidos tiene infinitas aplicaciones en problemas de ingeniería y en la vida cotidiana. El otro aspecto es la programación y la utilización de computadoras”, dice Cantero, que nació en Bahía Blanca, pero que es cordobés (de Río Cuarto) por crianza. Además, cuenta que con su esposa tienen dos hijos y que tiene como hobbies favoritos, jugar al básquet en el equipo Olimpia de la Liga de Básquet de Bariloche, navegar en los lagos y caminar por la montañas de la zona.

-Antes que nada, ¿podrías contar qué es la mecánica computacional?

-En la mecánica computacional se plantean modelos matemáticos de problemas reales, como por ejemplo movimientos de fluidos o deformación de sólidos. La idea es que puedan ser resueltos por simulación numérica con una computadora. En este proceso hay cuatro tareas bien definidas que deben llevarse a cabo. La primera, es interpretar el fenómeno real para poder escribir ecuaciones matemáticas que capturen la fenomenología correcta de la manera más sencilla posible. La segunda, es la "traducción" de esas ecuaciones matemáticas a un modelo numérico que será resuelto o simulado por la computadora. Esa "traducción" se hace mediante el uso de diferentes métodos numéricos. La tercera etapa es el desarrollo de un programa de computadora implementado el modelo numérico. La cuarta, es la realización de la simulación y la interpretación de resultados. Muchas veces hay que repetir algunas o todas estas etapas para lograr entendimiento acabado del fenómeno en estudio.

-Viviste varios años en EE.UU., ¿qué te llevó a decidir tu regreso a Argentina y al Balseiro?

-Estuve diez años en EE.UU., estudiando y trabajando luego de estudiar. La decisión de volver estuvo siempre, pero se fue demorando por como estuvo la situación del país en 2001 y 2002. En 2004, volví a Argentina a dar un curso por un mes y consulté por opciones para radicarme acá pero no había ninguna alternativa disponible. La situación cambió mucho hacia 2009, cuando tuve la oportunidad de visitar varias instituciones de ciencia y tecnología por un mes con el Subsidio Milstein gestionado por CNEA. Ese año, vi otro panorama totalmente diferente, muy alentador, e inclusive tuve seis propuestas de trabajo. Una de ellas fue radicarme por CONICET con lugar de trabajo en el Centro Atómico Bariloche, de la CNEA. Tomamos la decisión familiarmente y nos mudamos a Bariloche. Sumó que mi esposa también tenía una oferta laboral en la UNRN acá en Bariloche.

-Tenés un perfil poco común en Argentina: sos Ingeniero Nuclear en CNEA y además investigador de CONICET. ¿Cómo surgió tu interés de hacer investigación científica en Ingeniería?

-En realidad, en el CAB somos varios con este perfil de ingeniero-investigador. Mi interés por hacer investigación surgió durante mi tiempo de estudiante en el Instituto Balseiro. En el Balseiro me educaron desarrollando la curiosidad al máximo siempre, y cuestionando por qué las cosas suceden del modo que suceden. En mi caso particular, tengo interés tanto en investigación básica como aplicada y en el desarrollo de tecnología. La mayoría de las veces mis trabajos están motivados por problemas tecnológicos concretos. La investigación básica orientada a aplicaciones concretas es fundamental para el desarrollo de nuevas tecnologías. De hecho, el desafío está en desarrollar las investigaciones básicas para hacerlas útiles en el desarrollo de tecnología.

-¿Podrías dar algún ejemplo reciente de algún proyecto en el que participes en mecánica de fluidos?

-El área que más me interesa es la de flujos turbulentos que involucren más de una fase. Por ejemplo, uno de los temas en los que más he trabajado es el transporte de sedimentos (diferentes tipos de arenas) en el océano. Existen ríos submarinos que transportan grandes cantidad de arenas mezclada con materia orgánica. Si se dan las condiciones necesarias, los depósitos de estas mezclas de arena y materia orgánica en el fondo del océano pueden llegar a formar reservorios de petróleo. Poder modelar estos procesos y entenderlos con un alto grado de detalle tiene impacto en la explotación de estos reservorios. Más recientemente, desde mi incorporación a CONICET con lugar de trabajo en CNEA hace cuatro años, he comenzado a trabajar en problemas de interés en de la CNEA. Actualmente estamos desarrollando cálculos para el proyecto RA-10, en el cual se nos ha pedido simular el segundo sistema de parada del mismo.

-Te recibiste de Ingeniero Nuclear en el Balseiro en 2000, ¿cuándo decidiste que querías estudiar en el Balseiro?

-En el último año de la escuela secundaria técnica, en Río Cuarto, Córdoba, me enteré de que existía el Instituto Balseiro y que se podía estudiar Ingeniería Nuclear con una beca. Desde ese momento planeé todo en mi vida para rendir el ingreso al Instituto. Estudié dos años de la Licenciatura en Física en el FaMAF en la Universidad de Córdoba y luego ingrese a Ingeniería Nuclear en el Balseiro. Haber estudiado esta carrera fue una de las decisiones más acertadas de mi vida. La formación que recibí en el Instituto Balseiro está al mejor nivel mundial de las carreras de grado. Esto lo comprobé varias veces durante mis años de estudiante de posgrado en la Universidad de Illinois en EE.UU., donde estuve en contacto con estudiantes de todo el mundo. Ahora sigo en contacto con muchos amigos y colegas que me quedaron de aquella época.

-¿Qué es lo que más te atrae de la docencia y de la formación de nuevos ingenieros?

-La docencia me atrae por tres razones principalmente. La primera, es la responsabilidad que tenemos como ser humano de ayudar a formar las nuevas generaciones para que sean mejores que nosotros. Esto es una responsabilidad del ser humano en todos los ámbitos. La segunda, es la interacción con los estudiantes, tanto de grado como posgrado, ya que ellos son fundamentales en las tareas que desarrollamos los investigadores/tecnólogos. Los estudiantes aportan principalmente en dos aspectos: con sus trabajos de tesis, y con sus cuestionamientos y preguntas sobre los temas de trabajo. La tercera, es el hecho de que la docencia nos da la oportunidad de seguir aprendiendo sobre el tema que debemos enseñar.

-¿Hace falta que haya más ingenieros con un perfil de investigación académica?

-Creo que hacen falta investigadores (básicos y aplicados) y tecnólogos, y por sobre todo hace falta la interacción entre ambos. Ha habido mucha inversión desde el Estado nacional en ciencia y tecnología. Creo que los investigadores y tecnólogos tenemos la pelota en la cancha, tenemos que jugar y meter varios goles más de los que ya hemos hecho, que no son pocos... No podemos perder el foco de que nuestra tarea tiene que tener el objetivo final de desarrollar el país y mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

-¿Cuáles son tus principales desafíos profesionales para los próximos años?

-Existen varios desafíos para los próximos años, y seguramente aparezcan nuevos que ni se me ocurren ahora. Yo no los llamaría desafíos sino más bien solo "trabajo por hacer en los próximos años". Uno de los temas en los que trabajo mucho es en terminar de consolidar mi línea de trabajo, cada vez con mayor integración de los intereses de CNEA. Otro de los temas en el que quiero continuar trabajando duro junto con mis colegas es en el desarrollo del Departamento de Mecánica Computacional, de la CNEA, del CONICET y del Balseiro, que son mis instituciones de pertenencia. Ahora bien, como desafío tengo el objetivo de que la ciencia se integre cada vez más a resolver problemas tecnológicos que aporten al crecimiento del país. No solo a través de instituciones como CNEA y CONICET, sino también en directa colaboración con la industria. En esta línea hay mucho por hacer y aprender.

El Doctor Mariano Cantero recibió el Premio AMCA para jóvenes científicos (Créd. Prensa IB).

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San Carlos de Bariloche, 21/11/2014

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