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Becas de verano 2014 en el Instituto Balseiro: Con las manos en el laboratorio

Cinco becarios, de Buenos Aires, Córdoba, Tucumán y Rosario, contaron cómo fueron sus experiencias en la edición 2014 del programa de “Becas de Verano”, que tuvo lugar en el Instituto Balseiro y el Centro Atómico Bariloche durante el mes de febrero. Sus nombres son Mariano Ratto, Victoria Benavente Llorente, Gastón Agustín Primo, Melanie Wheeler y Evelin Battocchio.

Fecha de publicación: 17/03/2014

Investigar con microestructuras en una sala limpia y caracterizar un material aplicable en celdas de combustible fueron algunos de los temas que eligieron para sus proyectos durante el programa de las "Becas de Verano" 2014 de un mes de duración, en el Instituto Balseiro y el Centro Atómico Bariloche. Un denominador común en la evaluación final de los participantes fue el gusto por haber trabajado dentro de laboratorios con grupos formados por investigadores de distintas disciplinas. Y haber compartido la experiencia junto a estudiantes y graduados de distintas ciudades del país y del exterior.

Mariano Ratto, en la Sala Limpia de Nanotecnología (Crédito IB).MICROCANALES Y FOTOLITOGRAFÍAS

Mariano Ratto, de 22 años, es estudiante avanzado de la carrera de Ingeniería Biomédica de la Universidad Favaloro, de Buenos Aires. En su caso, eligió realizar su estadía en el Laboratorio de Bajas Temperaturas y en el Instituto de Nanociencia y Nanotecnología del Centro Atómico Bariloche. Bajo la dirección del Magister Nadim Morhell y del Dr. Hernán Pastoriza, observó cómo se trabaja allí en la fabricación de microestructuras con una técnica llamada fotolitografía. “Trabajé la mayor parte del tiempo en la sala limpia y dentro de ella en la sala amarilla, que tiene filtro UV y permite la manipulación de resinas fotosensibles”, contó Ratto.

Su proyecto incluyó el análisis de factibilidad de realizar microestructuras, en particular microcanales, con un material nuevo llamado “Oste+”. “Los resultados demostraron que el material es hidrofílico. Y se definió una metodología para la realización que demostró ser repetible y que abre la puerta a futuros usos del material”, destacó entusiasmado el joven estudiante.

Ante la consulta de qué le pareció la experiencia, Ratto destaca que haber realizado esta beca en el Instituto Balseiro fue “una experiencia única, ya sea por el contacto con profesionales que están a la vanguardia en sus áreas de investigación como también la interacción con equipamiento que difícilmente uno puedo manipular en otro lugar”. Además, le gustó trabajar en una sala limpia de “grado 1000, que implica todo un procedimiento para entrar y salir, además de los cuidados a tener en cuenta dentro de ella”, dijo.

“Pero lo que más destaco es la interacción entre mis compañeros. En el grupo en el que me tocó estar, hay químicos, físicos, ingenieros de distintas ramas e incluso una matemática. La beca me dio una oportunidad única de relacionarme con jóvenes profesionales de áreas muy diversas y de distintas partes”, dijo.

ALMACENAMIENTO DE HIDRÓGENO

Victoria Benavente Llorente, de 25 años, es Licenciada en Química, egresada de la Universidad Nacional de Córdoba. Eligió el Departamento Fisicoquímica de Materiales dentro del área de Materiales. Sus directores de proyecto fueron el Ing. Federico Cova, y los Dres. Pierre Arneodo Larochette y Fabiana Gennari. Allí conoció cómo se preparan y estudian distintos materiales sólidos para almacenar hidrógeno.

“La propuesta fue sintetizar hidruros complejos modificando alguna variable respecto a las síntesis realizadas previamente en el grupo. Una vez preparado el material se utilizó principalmente difracción de rayos-X y espectroscopia de infrarrojo, entre otras técnicas, para identificar los compuestos presentes en el producto”, contó Benavente Llorente. “Después se tomó una parte de la muestra y medimos cuánto hidrógeno podía almacenar este material, realizando varios ciclos de carga y descarga de hidrógeno y observando que este proceso podía realizarse varias veces”, agregó.

“Como resultado final se puede decir que este material funcionó a 200ºC, presentando una capacidad de 4% en peso y mostrando reversibilidad en la carga y descarga de hidrógeno. Esto lo hace un buen candidato para aplicación en almacenamiento de hidrógeno para usarlo como fuente de energía para vehículos”, describió la joven Licenciada en Química.

Con respecto al programa de becas, Victoria Benavente Llorente destacó que le encantó tener la posibilidad de conocer un ámbito de trabajo distinto al que conocía. “Fue muy enriquecedor ver cómo se discuten los resultados y cómo se proponen explicaciones. También me gustó encontrar en un mismo grupo de trabajo, investigadores que son de distintas áreas”, dijo. Y agregó: “Esta experiencia me dio más motivación para seguir estudiando e investigando, aun cuando no siga trabajando en el mismo tema. Además me llevo experiencia en técnicas que no conocía y en temas novedosos. Por último, me voy de Bariloche con nuevos amigos y lindos recuerdos de este mes que vivimos acá.

TRAS LA “FASE KAPPA”

Gastón Agustín Primo, de 23 años, es oriundo de Córdoba y estudió la Licenciatura en Química, en la Universidad Nacional de Córdoba. Durante la estadía de un mes en el CAB, colaboró en el Departamento Fisicoquímica de Materiales, bajo la dirección de Guillermina Urretavizcaya y Facundo Castro.

“Estudiamos una nueva fase en el ‘sistema Mg-Ag’ que había sido descubierta el año pasado en una Beca de verano también. El interés de estudio sobre la misma residió en que al día de hoy no hay bibliografía alguna de ella y no se encuentra reportada en el diagrama de fase del compuesto binario. La motivación de estudiar este sistema y en particular la fase que te nombré (que se denomina Kappa) se debe a la búsqueda de sistemas que puedan mejorar el almacenamiento de H2 para la utilización como energías renovables o de transporte”, contó Primo, además de dar numerosos detalles sobre los distintos pasos realizados en el laboratorio.

Sobre el grupo de trabajo, comentó que le gustó mucho por su calidad humana. “También tengo que destacar que me pareció excelente como tenían todo diagramado y planificado de modo tal de poder llevar adelante un plan de trabajo de un mes y obtener resultados en cuantía. Debo reconocer que era algo que me daba intriga, pero quedé sorprendido de la forma en que tienen de plantear experimentos, llevarlos a cabo, decidir el siguiente paso. A nivel académico y profesional esto es lo que me llevo de las Beca de Verano: lo que le llamé ‘el modo Balseiro de trabajo’”, contó.

Aparte, expresó que disfrutó mucho convivir un mes con el grupo de becarios, por “la gran mixtura de procedencias, y compartir las tarde de mates, cenas, desayunos, almuerzos o el momento que fuera compartiendo experiencias de cada uno y aprendiendo un poco más de gente que nunca hubiera uno imaginado llegar a conocer”. Y agradeció al personal de comedor del CAB, y también a los creadores de la Biblioteca Leo Falicov, “el mejor lugar del mundo para estudiar: comodidad, tranquilidad, relax, espacio, café, pava y ¡más espacio!”, sintetizó.

Melanie Wheeler, junto a sus directores de proyecto (Crédito IB).

MATERIALES Y “ENERGÍA LIMPIA”

Melanie Wheeler, de 23 años, es Ingeniera Química egresada de la Universidad Nacional de Tucumán. Durante el mes que duró la beca, estuvo en los Departamentos Caracterización de Materiales y Fisicoquímica de Materiales. Sus directores fueron los Dres. Liliana Mogni y Marcelo Esquivel. En su trabajo de investigación, realizó la síntesis y caracterización de un material con aplicación en la energía limpia.

“Es un material constituido por un ‘composite’ conformado por un metal (B) y un óxido (A2O3 ó AO2) destinado simultáneamente a dos aplicaciones actualmente usadas en energías limpias: materiales para ánodos/electrolitos de celdas de combustible y elementos catalizadores para pre-purificación de suministro de flujos de hidrógeno”, contó Wheeler.

El proyecto incluyó realizar la síntesis en un sistema de molienda reactiva y realizar la caracterización del material con diferentes técnicas, entre ellas: difracción de rayos X, calorimetría diferencial de barrido (DSC) y microscopía electronica de barrido (SEM). “Además, con el objetivo de evaluar su capacidad para ser utilizado como material para ánodo, se midió la impedancia y se comparó con el material comercial utilizado regularmente”, contó la joven estudiante. Y agregó: “Los resultados obtenidos fueron satisfactorios para el grupo de trabajo puesto que son resultados preliminares con los cuales se podrá realizar ajustes para seguir aportando a la línea de investigación”.

Sobre la beca, Wheeler opinó: “Me gustó mucho poder conocer el lugar donde se realiza investigación, los investigadores que trabajan allí y el equipamiento con que cuentan para ello. También el lugar increíble que es Bariloche y poder compartirlo con 15 becarios más, con los cuales se formó una amistad muy linda”. También, destacó que de la parte experimental de su trabajo, se lleva mucho aprendizaje, y que pudo completar su formación con técnicas y temáticas que no aprendió en su vida universitaria. “Me llevo una excelente imagen de la calidad humana que posee el Instituto Balseiro; anécdotas de los demás becarios y un grupo de amigos que tendré siempre presente”, dijo.

Por último, también destacó sobre el programa de becas de verano: “Me parece increíble la iniciativa para este tipo de becas y espero que sigan apostando a ellas, porque nutre mucho el aprendizaje y crecimiento de los estudiantes del último año y de los recientes profesionales. Aporta muchísimo en la decisión de realizar una carrera de posgrado. Creo que el panorama que nos llevamos en un mes de esta experiencia es muy completo y muy gratificante”, concluyó.

ESTUDIO DEL MOVIMIENTO DE FLUIDOS O “SLOSHING”

Por último, Evelin Battocchio, de 23 años y oriunda de Rosario, Santa Fe, contó que realizó su proyecto de investigación en el Laboratorio de Termohidráulica, bajo la dirección del Ing. Orlando Darío Osorio. Ella estaba finalizando la carrera de Ingeniería Electrónica, en la Universidad Nacional de Rosario. “El trabajo abarcó el estudio del fenómeno de sloshing, que es el movimiento de fluidos dentro de contenedores. El objetivo del mismo fue poder identificar los modos naturales de sloshing de agua destilada moviéndose dentro de un tanque rectangular mediante dos técnicas experimentales: por un lado, la filmación de la superficie libre del líquido, y por otro, la medición del nivel del mismo mediante un sensor conductivo”, contó Battocchio.

“En este último caso tuve que construir el sensor y diseñar el circuito de medición electrónico. Las mediciones obtenidas en ambos casos fueron analizadas utilizando técnicas de procesamiento de señales e imágenes. A partir de los parámetros identificados (frecuencias de oscilación y factores de decaimiento) fue posible estimar modelos mecánicos simples que se utilizarán en módulos de control de este tipo de procesos”, informó la joven.

Sobre la Beca, destacó que lo que más le gustó fue compartir la experiencia con otros 15 estudiantes procedentes de lugares diferentes. “Me gustó compartir y contarnos las vivencias de todos los días en el trabajo; ayudarnos mutuamente en todo tipo de situaciones. También pude integrarme y conocer la metodología de trabajo de los investigadores”, concluyó.

En esta ocasión, los laboratorios del Centro Atómico que recibieron a los participantes de las “Becas de Verano” fueron: Bajas Temperaturas; Resonancias Magnéticas; Termohidráulica; y Control de Procesos. También, abrieron sus puertas la División de Mecánica Computacional, el Instituto de Nanociencia y Nanotecnología; los Departamentos de Fisicoquímica de Materiales, y de Caracterización de Materiales. Y, finalmente, los grupos de Física de Metales, y de Nuevos Materiales y Dispositivos.

***Link a nota principal: Las “Becas de Verano” del Instituto Balseiro cumplieron su 20º aniversario

SOBRE EL INSTITUTO BALSEIRO

El Instituto Balseiro (IB) es una institución de enseñanza universitaria pública y gratuita que tiene como objetivo formar profesionales de alto nivel. Depende de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo). Los ingresantes reciben becas integrales otorgadas por la CNEA, dependiente del Ministerio de Planificación Federal, que garantizan una dedicación exclusiva al estudio, en el entorno de investigación científica y desarrollo tecnológico del Centro Atómico Bariloche (CAB).

En sus aulas se dictan las carreras de grado de Licenciatura en Física, Ingeniería Nuclear, Ingeniería Mecánica e Ingeniería en Telecomunicaciones. El IB también ofrece la posibilidad de completar una formación de posgrado mediante las Maestrías en Ciencias Físicas, Física Médica e Ingeniería; y los Doctorados en Física, Ingeniería Nuclear y Ciencias de la Ingeniería. Su oferta académica se completa con la Especialización en Aplicaciones Tecnológicas de la Energía Nuclear.

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Instituto Balseiro

San Carlos de Bariloche, 17/03/2014

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