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ENTREVISTA AL DOCTOR EN FÍSICA ARTURO LÓPEZ DÁVALOS: “Balseiro tenía un profundo sentido de la responsabilidad y del patriotismo”

A López Dávalos siempre le interesó la historia de la ciencia (Crédito IB).

El viernes 2 de mayo se estrenará en el teatro “La Baita” de Bariloche la obra “Balseiro: un arquitecto en la tormenta”, escrita por el egresado, profesor honorario y ex director del Instituto Balseiro Arturo López Dávalos junto al actor y gestor teatral Maxi Altieri. La obra es dirigida por Alfredo Fidani y es interpretada por destacados actores locales. En esta nota, López Dávalos cuenta detalles sobre el origen de la ficción que se basa en uno de los capítulos fundacionales de la física en Argentina: la creación del Instituto de Física, hoy llamado “Instituto Balseiro”.

Fecha de publicación: 30/04/2014

 

Arturo López Dávalos nació en Salta en 1937, y ya de chico disfrutaba escuchar relatos sobre la historia argentina. Los años pasaron y en 1957 el joven salteño vio un pequeño aviso en la cartelera de su universidad: la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) brindaba becas a estudiantes de todo el país para dedicarse de lleno al estudio de Física en el entonces flamante Instituto de Física, creado dos años antes por un convenio de CNEA y la Universidad Nacional de Cuyo. Decidió presentarse al examen de ingreso y al aprobar, juntó fuerza para dejar su ciudad de origen y mudarse a San Carlos de Bariloche. Allí tuvo la oportunidad de conocer al físico cordobés José Antonio Balseiro, científico y docente que marcó la historia de la ciencia de Argentina al impulsar la creación del Instituto de Física, del cual fue su primer director y que desde el año de su muerte, en 1962, lleva su nombre: Instituto Balseiro.

Testigo privilegiado de un apasionante capítulo de la historia de la ciencia argentina, López Dávalos realizó su carrera científica en gran parte a partir de la formación que recibió en el Instituto Balseiro. Obtuvo el título de Doctor en Física en 1969 en el Balseiro, donde había comenzado su carrera de docencia en el mismo Instituto en 1962. En el exterior, trabajó como investigador en la Universidad de Ginebra, en el Centro Internacional de Física Teórica de Trieste, y fue profesor visitante en las universidades de Salta, Córdoba y del extranjero: Grenoble (Francia), Ginebra (Suiza) e Investigador en la Universidad de California (EE.UU.), entre otras. Fue director del Instituto Balseiro y del Centro Atómico Bariloche entre 1986 y 1993; y anteriormente había sido su vicedirector en dos períodos: 1968-72 y 1983-85. Asimismo, fue vicerrector Organizador de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN)- Sede Andina en 2009. Y es miembro de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, además de investigador de CONICET y de la CNEA.

A lo largo de su vida académica y personal, López Dávalos supo combinar sus tareas de padre de familia, investigador, docente, director de tesis doctorales y autoridad del Instituto Balseiro con su curiosidad por la historia de esta institución de educación pública y gratuita. De hecho, en 1999, publicó junto a Norma Badino el libro “J. A. Balseiro: crónica de una ilusión. Una historia de la Física Argentina” (Fondo Cultura Económica). Ese libro fue el resultado de una profunda investigación que incluyó entrevistas a colegas, amigos y familiares que conocieron de primera mano la historia de José Antonio Balseiro. Y fue la semilla para generar otra idea: una obra de teatro.

-¿Cómo surgió la idea de escribir la obra de teatro “Balseiro: un arquitecto en la tormenta” y cuándo comenzó a concretarse?

-En mi trabajo como Vice Rector organizador de la Sede Andina de la UNRN tuve responsabilidad en el lanzamiento de la Licenciatura en Arte Dramático a partir de una propuesta que nos alcanzó Maxi Altieri. A partir de ese momento seguí con interés el desarrollo de la carrera y fui tejiendo amistad con Maxi; así llegamos al punto en que decidimos que sería interesante volcar en una obra de teatro los dramáticos momentos que rodearon el inicio del Instituto Balseiro. En realidad puede decirse que también le cabe cierta responsabilidad a Guillermo Jaim Etcheverry: cuando con Norma Badino terminamos el libro sobre Balseiro “Crónica de una ilusión” y le pedimos que escribiera el prólogo, Guillermo calificó a Balseiro con la frase que va en el título de la obra: “Arquitecto en la tormenta”.

-Usted es egresado, profesor honorario y ex director del Instituto Balseiro, ¿qué significa poder cumplir el sueño de mostrar cómo se creó el Instituto y el aporte de José Antonio Balseiro a través de esta ficción?

-Los frutos de la obra de Balseiro están a la vista, pero pocos conocen las situaciones dramáticas por las que pasó el proyecto en sus orígenes. Creo que es bueno que los que tuvimos la suerte de conocer a los protagonistas tratemos de guardar la memoria de su obra para las nuevas generaciones.

-¿Siempre le gustó investigar y escribir sobre historia de la ciencia?

-A mi esposa siempre le llamó la atención que en Salta la historia vive en la gente, o por lo menos era así hace algunos años. Cuando yo era chico, uno escuchaba sobre hechos de la historia argentina a través de relatos familiares y podía identificar los lugares donde los hechos habían ocurrido; creo que de allí proviene mi interés por la historia. Luego por extensión y por oficio, comencé a interesarme en esta parte de la historia de la ciencia, la que nos toca más de cerca.

-¿Podría contar cuándo y cómo lo conoció a José Antonio Balseiro y qué cualidades de su personalidad admira?

-Lo conocí en la entrevista de selección para ingresar al Instituto en 1957 que entonces tenía lugar en la sede de la CNEA en Avda. del Libertador. Luego lo tuve de profesor en varias materias y fue el director de mi trabajo final de licenciatura. Una de sus características notable era su laboriosidad: ante la falta de docentes, llegó a dictar tres materias simultáneamente, además de dirigir a sus tesistas y de ocuparse de la administración del CAB-IB. Era una personalidad cautivante y se interesaba por los más variados temas como música e historia. Además de ser un brillante profesor, tenía un profundo sentido de la responsabilidad y del patriotismo, entendido como el servicio al bien común.

-¿Quiere mencionar algún ejemplo?

-Basta un sólo ejemplo: Para preservar el Instituto, en un momento buscó el apoyo en un organismo conocido como CAFADE, creado para respaldar programas de interés estratégico. La CNEA consiguió que el Instituto fuera incluido en ese plan. Uno de los logros de ese acuerdo aseguraba una suma mensual destinada a paliar la situación salarial de los profesores del Instituto. Confeccionó un listado con los nombres de los profesores que se harían acreedores al subsidio, sin incluirse a sí mismo. Según Alberto Maiztegui, Balseiro pensaba: “Para asegurar la vida del instituto, no puedo ir a pedir un aumento de sueldo para mí mismo”. Este es el tipo de ejemplos que creo deben ser puestos en conocimiento de los jóvenes, que muchas veces encuentran así modelos a seguir.

-Hace pocos días, el 22 de abril, el Instituto Balseiro cumplió 59 años desde la firma del convenio entre la UNCuyo y la CNEA, ¿cómo ve el Instituto Balseiro a casi 60 años de su creación?

-El crecimiento alcanzado en los últimos años por el CAB-IB (N.d.R: Centro Atómico Bariloche-Instituto Balseiro) es impresionante. El interés que muestran los jóvenes por la historia del lugar es una indicación de la importancia del trabajo de los pioneros. Creo que es bueno que los egresados puedan decir sobre el Instituto algo similar a lo que Balseiro le decía a su maestro Guido Beck: Ud., de quien aprendí más que física. En este caso la frase debe ampliarse a las otras carreras que hoy se dictan en el Instituto Balseiro. Además de los contenidos técnicos que reciben, los egresados deben tener conciencia de que los logros alcanzados son el triunfo de la constancia, la perseverancia y la adhesión a niveles de calidad practicados y no declamados, en un marco de ética y respeto por el trabajo ajeno.

SOBRE EL INSTITUTO BALSEIRO:

Creado en 1955 a través de un convenio entre la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), el Instituto Balseiro (IB) es una institución de enseñanza universitaria pública y gratuita que tiene como objetivo formar profesionales de alto nivel. Los ingresantes reciben becas integrales otorgadas por la CNEA, dependiente del Ministerio de Planificación Federal, que garantizan una dedicación exclusiva al estudio, en el entorno de investigación científica y desarrollo tecnológico del Centro Atómico Bariloche (CAB).

Hasta el 16 de mayo están abiertas las inscripciones 2014 para ingresar a las carreras de grado del IB: Licenciatura en Física, Ingeniería Nuclear, Ingeniería Mecánica e Ingeniería en Telecomunicaciones. El examen de ingreso se tomará en distintas ciudades de Argentina y del exterior el 30 de mayo. También están abiertas las inscripciones 2014 a las Maestrías en Ingeniería-Orientación Telecomunicaciones y Física Médica.

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Área de Comunicación Institucional

Instituto Balseiro

San Carlos de Bariloche, 30/04/2014